El país entero observó perplejo y con lógica inquietud la beligerancia verbal del jefe del ejecutivo en su intervención en la marcha convocada por el gobierno central en el llamado día cívico, utilizando un tono de enfrentamiento reiterado, con un exceso de epítetos contra sus contradictores y alcaldes que no acataron el aludido decreto de convocatoria.
No hay duda alguna que se dio inicio a la campaña electoral; gobierno en pleno, respaldado por las organizaciones obreras, los maestros afiliados a FECODE, indígenas traslados desde el sur, contratistas, se hicieron presentes para dar inicio a la campaña por la consulta popular, calibrando el ambiente para las elecciones legislativas y primera vuelta presidencial, con un agregado, la utilización de recursos públicos en estas actividades eminentemente partidistas, que bien podrían ser objeto de la mirada de la Procuraduría, si es que se atreve a indagar estos aspectos disciplinarios.
El actual clima social y político no está para la intemperancia verbal y menos aún proveniente del jefe del estado, cuando el país se debate en un caos en materia de orden público, de seguridad urbana, de asistencia social, con protestas ciudadanas que reclaman una mayor atención estatal, un desorden en el manejo de la política exterior bajo la dirección de una novicia funcionaria, cuestionada por sus actuaciones en cargos precedentes en la presente administración, nos hace suponer que estamos arribando a unos estadios de desorden administrativo, de anarquía, donde el gran afectado no es más que la ciudadanía.
En nada beneficia la pugnacidad oficial, no es posible imponer posiciones o programas de gobierno a través de la presión, de la intimidación, propio de gobiernos distantes del concepto de la democracia parlamentaria.
Ahora bien, se nos convoca a una consulta popular, figura constitucional que puede ser usada por el jefe de gobierno, con ventajas como la resolución de problemas de orden político legislativo, como en el caso presente, y como desventajas, el factor de debilitamiento de la representación parlamentaria o democracia participativa, al excluir a este estamento en las decisiones que se plantean, o ser utilizada la consulta como estrategia o arma política para satisfacer intereses electorales o de ambiciones de poder.
También se ha sostenido, que esta figura constitucional puede presentar un significado llamado suma cero, donde la mayoría lo gana todo y la minoría lo pierde todo, originándose una tiranía de las mayorías que han dado respuesta a una o varias preguntas sobre un tema específico, preguntas cerradas y contestadas con el SI o el NO, y que tienen que ver con la manoseada reforma laboral, negada en la comisión séptima del Senado y por ende su archivo.
El debate queda abierto a consideración de los diferentes estamentos políticos como sociales y la suerte del mismo sometida a la aprobación del Senado, donde la relación con el ejecutivo cada día se deteriora por el lenguaje soberbio y de malas maneras, tanto del inquilino de la casa de Nariño como de su grupo parlamentario.
Amanecerá y veremos, o en mejor romance, “esperemos para ver lo que sucederá.”

ADENDA UNO. Los cambios permanentes en el entorno ministerial demuestran una improvisación en la conducción del gobierno, siendo el último el del min hacienda, cartera clave en el engranaje administrativo.
Desde el inicio del mandato en agosto 2022 se han presentado varias crisis de gabinete, sumando más de 50 nombramientos diferentes, que impide el normal desarrollo de la gobernanza en este mandato de izquierda, cargado de promesas para transformar en teoría el país, con un sin número de dificultades en materia económica, conflicto armado, violencia y desigualdades sociales.
Corolario de lo anterior, una cosa es estar en la oposición, criticando, cuestionando, incitando protestas, otra cosa diferente ser gobierno.
Ahora bien, se tiene un concepto deformado de lo que debe entenderse por oposición, que implica el ejercicio de una actitud crítica por parte de los partidos o individuos frente a la actuación del gobierno, fundamental para reafirmar el derecho al disenso político, aspecto básico para la democracia.
ADENDA DOS. Vergonzoso el proceder de un representante del pacto histórico de apellido MONDRAGÓN al finalizar la sesión de la comisión séptima del senado la semana pasada, al recriminar de manera altanera a un senador del centro democrático por el hundimiento de la cacareada reforma laboral.
Destacar la mesura, la prudencia del ofendido.
Bien vale la afirmación, es lo que hay.
Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado
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