La desgastada frase que la «política es dinámica», se ha convertido en escudo electoral para quienes comercializan con su ejercicio, acudiendo al transfuguismo, al voltearepismo, van y vienen como las olas, en cada elección cambian de partido, traicionando al que los apoyó en sus aspiraciones del pasado, tal vez apoyados en otra lapidaria frase, » solo los imbéciles no cambian de opinión, cuando cambian las circunstancias».
Cierto es, que la lucha por la conquista del poder político depende de los cambios en las correlaciones de fuerzas que se mudan al conjuro de las nuevas realidades sociales.
Si analizamos los hechos recientes de alianzas con los opositores del ayer en las listas de los partidos tradicionales y movimientos políticos , pareciera que por esas constantes conductas que, en política todo cabe, todo vale, donde su ejercicio pasa al plano de la traición, como una muestra patente de la fragilidad de nuestros partidos y de sus débiles plataformas.
Frente a lo anterior, la pregunta sería, ¿qué hacer para devolverle la seriedad a la política?
En principio regresar por la figura de la rendición de cuentas del político legislador, del que ocupa un cargo público en representación de un partido, sea por elección popular o por nombramiento, por cuanto tienen una responsabilidad social ineludible frente a su electorado y país en general.
Preparémonos en esta etapa final del proceso electoral para el desfile de aspirantes pasando de partido a partido, algunos buscando la presidencia , fieles seguidores del transfuguismo, del lentejismo, término coloquial acuñado por un controvertido jefe conservador para fustigar a los congresistas de su partido que se sumaron a la bancada liberal para apoyar el gobierno de Olaya Herrera, a quienes inicialmente se les llamó «romanistas», por su líder Román Gómez, para luego cambiar por el de lentejos.
Sea como sea, el hecho es que se ha incrustado en la política colombiana esta figura, debilitando a los partidos, generando una «capitis diminutio» frente a sus seguidores sin desconocer una realidad, la sensación que se tiene que el horizonte político está hoy abierto como nunca a las más audaces combinaciones electorales, incluido mi partido, en donde todo puede pasar, con sorpresas en el inmediato futuro.

ADENDA UNO. Los escándalos de corrupción , de atraco al erario , se han convertido en el tema del agitado panorama político del país, en donde no esté de por medio el soborno, el cohecho, el prevaricato, el abuso de funciones públicas, (derogación de una ley a través de un decreto) ,en buen romance toda la gama de delitos contra la administración pública , dejando una estela de incertidumbre , de desazón , de desesperanza en la sociedad que observa perpleja la lentitud de las investigaciones, la morosidad en los fallos por parte de la jurisdicción competente, hasta el punto que muchos de esos presuntos » delincuentes», integran listas para las elecciones del próximo 8 de marzo, ver para creer.
ADENDA DOS. Las ausencias deliberadas de dos magistrados de la sala de instrucción de la Corte suprema en la sesión prevista para acusar a los congresistas vinculados al saqueo de la UNGRD, deja un manto de duda sobre la suerte jurídica de esa investigación. Oh justicia, oh caos
ADENDA TRES. Una gran verdad: el 9 de marzo cambia por completo el panorama electoral, será otro el momento político, se pondrán de moda las alianzas con los contradictores del pasado, por aquello, QUE LA POLITICA ES DINÁMICA.
Desaforada la arremetida fiscal del agónico mandato, plata para gastar y tener felices a los parientes cercanos de algunos ministros con sus millonarios contratos estatales. Más de lo mismo.
Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado
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