RECOBRAR LA CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES Y EN SUS GOBERNANTES

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La pérdida de confianza en lo público y en sus gobernantes se constituye en uno de los graves problemas de la sociedad colombiana .

La inmoralidad en la contratación pública ha llegado a extremos, con una justicia laxa, donde los subrogados, la detención extra mural, los vencimientos de términos, se han convertido en las figuras jur+idicas de uso común en la justicia colombiana en favor de quienes han defraudado al erario, resultando beneficiados aquellos conniventes con los actos de corrupción que a diario se denuncian, que solo generan un caos institucional y la total incredulidad frente a la estructura oficial.

Esa desconfianza ciudadana genera un desencanto democrático en el electorado, cuando se desconfía de los partidos, de la clase política, presentándose una sensación en la población que votar no repercute en sus intereses, en sus proyectos de vida, a diferencia de la participación elevada, cuando se tiene confianza en la política, de quienes la ejercen, con la percepcón que la puja política revierte en el interés general de las gentes, con verdaderos debates de ideas y tesis programáticas, punto este ausente por desfortuna en la presente campaña presidencial, donde temas como la seguridad ciudadana, la reforma a la justicia, al sistema electoral, pareciera no estar en las agendas de quienes aspiran al favor popular.

Se está a tiempo de recuperar esa confianza perdida, restaurando la dignidad del ejercicio político, con una conducta personal que los identifique con los presupuestos éticos, con un úlltimo punto básico para ganar el respeto ciudadano, hablar siempre con la verdad, que no mientan en el ejercicio de sus funciones.

ADENDA UNO. Sin desconocer que la paz y la corrupción deben ser los ejes del debate electoral, no es posible dejar de lado la inseguridad y la delincuencia urbana, como factores que atentan la convivencia social, el fleteo, el atraco, el hurto a las residencias, las actividades clandestinas, se constituyen en elementos disolventes del bienestar de los que habitamos esta nación.

Quisiéramos escuchar o leer en sus programas, que se propone en estas áreas.

Menos locuacidad o cháchara en debates insulsos, cuando los grandes problemas de la nación agudizados en el presente mandato se dejan de abordar.

ADENDA DOS. ¿Qué no decir de la economía, la hacienda pública?, si se requiere reformas tributarias o leyes de financiamiento, cuando se apropian billonarios recursos del presupuesto para contratos de prestación de servicios, con propósitos electorales, si el manejo fiscal actual ha sido el correcto por un gobierno dedicado a polarizar la nación, más preocupado por ejercer una jefatura de debate en la presente contienda electoral.

En buen romance, más tesis de gobierno, para un país que reclama una mejor gobernanza.

ADENDA TRES. Pésimo mensaje se envía con los nombramientos de personas con graves imputaciones para el manejo de entidades claves del sector salud, donde la justicia hace gala de su morosidad, y quién los nombra exhibe una vez más su desprecio por la administración pública, característica demostrada a lo largo de su polémico mandato, próximo a fenecer.

Por: J.Ferney Paz Q – Exmagistrado

info@vigueriasculturales.com

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