Cuando se deja de debatir ideas y se empieza a atacar el físico, algo se rompe como sociedad.
El cuerpo no define la mente.
La apariencia no mide la inteligencia.
La dignidad no depende del peso ni de la forma.
Comparto esta reflexión desde lo personal y lo humano para iniciar el año defendiendo algo básico: el respeto.
Por: Aldrin García
