¿Y los temas de Gobierno para cuándo?

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Han trascurrido 20 días del nuevo año con un estado en crisis, al borde del caos político administrativo, un orden público desbordado donde las fuerzas insurgentes se han apoderado de amplios territorios de la geografía nacional, originando el desplazamiento forzado de sus habitantes, una rebelión con argumentos valederos de un grupo de gobernadores que consideran que un decreto de la cuestionada emergencia económica, lesiona los intereses fiscales de esos entes territoriales, la salud al garete, largas colas de humildes compatriotas a la espera que se les entreguen los medicamentos recetados, la indolencia de un gobierno más entregado a sacar una candidatura afín a lo que se ha denominado gobierno del cambio, con una inestabilidad ministerial con más de 60 remociones que impide una continuidad en los programas gubernamentales.

Pero lo más lamentable es la ausencia de propuestas de quienes aspiran a reemplazar al actual inquilino de la casa de Nariño, en ese panorama político solo se agitan intervenciones llenas de recriminaciones hacia el contendor, de posturas encontradas, promesas muchas de ellas con un tufillo demagógico, la utilización de un lenguaje bufón y grotesco de esos aspirantes ante la carencia conceptual en temas de estado, donde sobresalen las críticas al pasado, con debates intranscendentes que poco o nada aportan para conocer los programas de cada uno de esos aspirantes.

A la espera de sus apreciaciones en materia de justicia, su reforma estructural que favorezca al ciudadano de a piè que solo le interesa que le fallen sus demandas en tiempo oportuno, por cuanto una decisión tardía constituye denegación de justicia, el regreso por los fueros de la seguridad jurídica; que proponen para recuperarla, como otros tantos temas judiciales para hacerla creíble ante la opinión ciudadana. Que no decir de la parte hacendística, la política fiscal y tributaria, la falta de claridad en asuntos tan neurálgicos para el ciudadano, como lo son los impuestos, su ámbito de aplicación, la iniquidad en los mismos, que nos hace recordar la frase del inmolado jefe de partido Rafael Uribe Uribe » En Colombia nadie paga lo que debiera, de cierta riqueza para arriba y todos los demás pagan lo que no debieran de cierta pobreza para abajo». Nada se expone por parte de los aspirantes presidenciales sus conceptos sobre la urgente reforma política electoral por la erosión constante de la confianza de la ciudadanía en los voceros populares elegidos, por cuanto con el actual sistema resulta imposible seguir haciendo elecciones libres por las críticas que recibe nuestro sistema electoral, donde el CNE, se ha convertido en una comisión más del Congreso de la República.

Como ciudadanos del común, abrigamos la esperanza que en lo que resta para la elección presidencial se debatan estos temas, dejando de lado la mecánica electoral, las alianzas con el contradictor del ayer y se debatan los verdaderos asuntos de estado.

Una oposición de mucho bullicio , rabia, pero de programas de gobierno, NADA.

ADENDA UNO. Cierto es , que los sondeos y las encuestas hacen parte de nuestro paisaje preelectoral, que bien sirven para orientar la voluntad del votante o dejarlo en una incertidumbre o vacilación cuando de por medio no se tiene una firme convicción política o ideológica, corriéndose el riesgo de caer en el campo de la manipulación cuando se emplea como arma para golpear al adversario, muchas veces con la magnificación por los medios de comunicación que en lugar de ser analistas objetivos, se convierten en jefes de debate.

ADENDA DOS. Pareciera ser que quién preside el gobierno y a sus asesores se les olvidó que el estado colombiano posee una estructura económica, hacendística ligada al salario mínimo, entre otros, los arrendamiento, las cuotas de salud, las expensas de los condominios, el Soat, medicina prepagada, los subsidios para la vivienda popular, como otras actividades que se liquidan sobre la base de dicho salario. Más que una gobernanza seria, son actuaciones de gobierno con tinte demagógico electoral.

ADENDA TRES. Podría estarse generado un grave detrimento patrimonial al utilizar fondos del erario para cancelar honorarios por la defensa de intereses personales del presidente. (Lista Clinton). Serán los organismos de control disciplinario los encargados de determinar si se incurre en una indelicadeza administrativa.

A propósito de las intervenciones presidenciales por la TV, donde se hace acompañar de algunos ministros, que interesante seria pedirles una mejor presentación personal, a un lado tanta informalidad, como lo calificara alguien con buen sentido del humor: mejor vestidos los muñecos de año viejo.

Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado

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