LA POLARIZACIÓN DE UN PAÍS

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Una gran verdad. Un país dividido social y políticamente, agravado por las protestas y marchas auspiciadas por el inquilino presidencial, los atentados contra las fuerzas del orden, los paros armados patrocinados por la insurgencia armada, el obscuro panorama social de las gentes de Córdoba, que sufren las consecuencias de la indolencia gubernamental, sin considerar el momento político electoral a escasas dos semanas de unas elecciones que señalarán el futuro de la nación, comicios que se esperan se desarrollen dentro de un marco de transparencia y orden institucional.

Se ha sostenido que este fenómeno social puede tener su origen en diferentes causas, que van desde la desigualdad ideológica en ciertos sectores poblacionales, hasta las de carácter económicas, políticas y sociales, cuando estos se reparten entre posiciones opuestas, por la ausencia de diálogo, donde cada parte desconoce la validez de la otra, con un resultado de violencia y otros tipos de enfrentamientos que no se quisieran repetir, etapa vivida en el pasado.

Lo cierto es, que la causa más visible de la polarización es la política, referida a la división de opiniones en materia pública, manejo del estado y del proceso denominado la paz total, ubicándose en polos opuestos, conocidos como extrema derecha y extrema izquierda.

Lamentablemente la paz que debe ser una política de estado, se está convirtiendo en un tema de división de los colombianos, que en lugar de traer esperanza, está generando intranquilidad donde entran en juego las tendencias políticas, unas lideradas por un ex presidente y otra la del dogmático establecimiento.

Ahora bien, creo no equivocarme, en que todos los que habitamos esta nación tenemos una aspiración añeja, de reconciliación total, aceptando el debate, el disenso, la crítica, exponiendo la verdad, dejando de lado las imposiciones, el dogmatismo, la mezquindad y la arrogancia de poder (que es efímero), si en verdad lo que se pretende es la reconciliación entre todos los colombianos.

Ha llegado el momento en que la mezcla explosiva de democracia y guerra sucia en que vivimos, pueda resolverse bajo la condición de hablar siempre con la verdad, siguiendo la frase evangélica.

ADENDA UNO. ¿Hasta cuando la sociedad colombiana y los organismos de control disciplinario vamos a tolerar los desplantes, la patanería, la burla a la ley vigente, desacatos a los organismos judiciales, la indolencia con las reclamaciones por la pésima y dolosa atención a la salud de la población?, por parte del Minsalud, en mala hora titular de esa cartera.

Como si fuera de poca monta lo anterior, su abusiva y descarada participación en política partidista con el presupuesto, entregando ambulancias, unas nuevas, otras no tanto, en compañía de aspirantes al Congreso, afín a la línea ideológica del histérico funcionario estatal, como lo denunció un medio televisivo el pasado fin de semana.

La pregunta que nos formulamos es: ¿existe una Procuraduría atenta a estos desafueros gubernamentales, o solo es de figuración burocrática?

ADENDA DOS. Por esa misma senda política electoral transita el procesado Mintrabajo, promocionando en sus visitas regionales una Asamblea Nacional Constituyente.

La Casa de Nariño, como los despachos ministeriales constituidos en jefaturas de debate de un aspirante presidencial del campo gubernamental.

Lo anterior sin considerar lo afortunados los parientes cercanos al ministro (esposa, hija, hermano), con los millonarios contratos estatales con las diferentes dependencias oficiales, según recientes denuncias públicas. Un nuevo estilo del cambio.

Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado

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