El país observa perplejo con lógica inquietud como desde el alto gobierno se utiliza un tono vehemente, con amenazas si no se le aprueban ciertas medidas excediéndose en epítetos que lesionan la dignidad del cargo que ostenta por mandato popular, es un toma y dame, es ataque y contra ataque, que conduce a pensar que empieza a sentirse la soledad del poder, sumado a las disputas y rencillas de sus propios colaboradores sin que se imponga la autoridad superior.
El actual clima social no está para la intemperancia verbal, tanto de unos, como de otros y bien haría el jefe de gobierno concentrarse en los múltiples problemas de un vasto sector de la población, de la inseguridad tanto urbana como rural, la salud en cuidados intensivos, con un manejo deficiente por parte del controvertido ministro de dicha área.
A pocos meses de la finalización del gobierno un llamado para que no desgaste sus energías en discusiones estériles, en la creación de burocracia con propósito electoral , que estos últimos actos de gobierno sean concretos y de beneficio colectivo, no más foros y manifestaciones de plaza pública con onerosos costos gubernamentales en donde lo que se busca es polarizar una población con arengas de campaña.
Pareciera que para el alto gobierno como a la débil oposición, le es más rentable acudir al agravio, al epíteto personal, al protagonismo grotesco, que a la proyección de políticas de beneficio social.
Pero lo más lamentable, lo que produce desazón, inquietud, pesadumbre, es la indiferencia ciudadana, la apatía total de una sociedad que se ha acostumbrado a convivir dentro del escándalo y la corrupción, hasta el punto de aparecer personajes con graves investigaciones en listas para el Congreso , aprovechando la dilación y morosidad de las instancias judiciales en proferir las decisiones procesales de fondo.
Ahora bien, si la sociedad se calla, si se esconde, si no exigen la unión de sus dirigentes, con un silencio de los partidos, no nos sorprendamos que se impongan las manifestaciones de los oportunistas y las conspiraciones de los ambiciosos, no olvidando que una minoría audaz puede y ha logrado muchas veces cambiar el curso de la historia por la indiferencia de la sociedad civil.

ADENDA UNO. Es indudable, por las actuaciones de quién ejerce la jefatura de gobierno, el desprecio hacia una correcta y eficiente administración pública por los reiterados nombramientos en altos cargos de estado, de personajes sin ninguna experiencia administrativa, escasos estudios, con títulos profesionales comprados , nulo conocimiento del manejo presupuestal, que lo único que tienen para exhibir es la militancia en la organización política del inquilino presidencial.
Flaco servicio se le presta al servicio público , tanto interno como externo , con estos nombramientos con tinte político electoral.
ADENDA DOS. Hasta cuanto tendremos que soportar los desplantes, la altanería del min salud, que en lugar de ejercer su tarea misional en una área de tanta importancia como lo es la salud, actúa con un dogmatismo grosero , incumpliendo ordenes constitucionales, que bien amerita un seguimiento disciplinario por parte de los organismos de ley.
ADENDA TRES. Según la última encuesta electoral demuestra una tendencia favorable para el candidato del establecimiento frente a una escalera de aspirantes varios de ellos con márgenes ridículos de opinión.
A tiempo de buscar una unidad, dejando de lado los egos , una oposición que actúa como la he denominado, en el campo del bullicio, ruido y rabia.
Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado
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