Busco candidato

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Estoy buscando un buen candidato a la Presidencia de la República de Colombia para apoyar y votar por él en las elecciones del año 2026.

Confieso que soy un poco exigente en los requisitos que para mí debe cumplir. Ese cuento de que si tiene más de 30 años, es colombiano y ciudadano en ejercicio, puede ser presidente, no basta. Por exigir tan poquito es que nos equivocamos.

Estoy cansado de apoyar candidatos que no han servido para nada y aún me sonrojo de haber sido capaz de recomendar que votaran por ellos. Qué pena con aquellos que de buena fe siguieron mi recomendación.

Esta vez no voy a recomendar a nadie y voy a ser muy estricto antes de ir a marcar el tarjetón. Espero encontrar alguno entre ese montón de candidatos y no tener que votar por el menos malo, o votar por este para que no sea elegido el otro o, lo peor, optar por el abstencionismo.

Lo que yo exijo tampoco es muy complicado. Ni siquiera exijo títulos académicos. Cualquier persona buena y con sanas intenciones podría cumplirlos. El asunto es que se ha deteriorado tanto la actividad política que aplicar estas sencillas exigencias será tarea bien difícil. Pero, intentémoslo.

De entrada que sea una persona honrada. Que no esté pensando en la posibilidad de aprovechar el cargo de presidente para hacer negocios indebidos y enriquecerse con el erario público.

Que esté dispuesto a vivir de su salario y a renunciar a la comodidad de vivir gratis. Hay que fijar un arriendo para la casa privada del Palacio de Nariño y un costo estimado de los servicios y comida que deberán ser descontados de su salario. Que pague de su bolsillo las cuentas del mercado, los servicios y el arriendo para que al dictar decretos con alza de impuestos lo piense dos veces.

Que acepte, antes de darle mi voto, renunciar a la pensión vitalicia de expresidente con solo cuatro años de servicio y a cualquier edad. ¡Qué es esa vagabundería, por Dios! Mínimo debe cumplir con las 1300 semanas de cotización y 62 años de edad, así como se le exigen a los demás empleados.

También debe ser ordenado. Los resultados positivos de una gestión comienzan con el orden. Y que este principio de organización lo exija de sus propios subalternos.

Es importante que respete la democracia y que no esté pensando en conseguir apoyos a cualquier precio. Si tiene liderazgo y es capaz de persuadir no necesita comprar votos.

Como tendrá la responsabilidad de administrar los billones del presupuesto, es clave que sepa manejar con austeridad el dinero que tiene en su bolsillo. Ojalá haya padecido la pobreza y aprecie el valor de un peso. Así no llegará a desperdiciar la plata de los ciudadanos.

No quiero ver a un perezoso en el Palacio de Nariño durmiendo hasta tarde. Mi candidato debe ser buen trabajador y concreto en la toma de decisiones. Y que trabaje de día. Eso de enviar mensajes a medianoche es más un problema de insomnio que un ejemplo de laboriosidad. Se trabaja de día y se duerme de noche para reponer energías.

Tampoco le creo mucho a los presidentes que gobiernan por las redes sociales ya que eso quita mucho tiempo y se convierte en un distractor. Necesito un presidente, no un opinador de internet.

Por último, que no viaje tanto. Eso es una gastadera de plata que no se ajusta a las posibilidades de un país pobre. Tampoco es necesario dado el avance de las comunicaciones actuales.

Voy a estar muy atento para estudiar a los candidatos a la luz de estos criterios. Espero no ser engañado otra vez. Cuatro años son eternos para soportar a un inepto y su camarilla.

Por Raúl Vélez A.

info@vigueriasculturales.com

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