20 de julio de 1810: Independencia y esclavitud

3 min read

20 de julio de 1810:
Independencia y esclavitud
Por Óscar Moreno Mejía

¿Qué participación tuvo el trago en la gesta emancipadora? me preguntaba alguien en estos días de celebraciones patrias.

¡Mucho!, le respondí, si consideramos algunos antecedentes históricos como fue la Rebelión de los Comuneros, que conformó la primera línea de protesta en contra de las prohibiciones y continuas alzas a los impuestos a la chicha, al tabaco y al aguardiente, lo que vino a encender la chispa revolucionaria que concluyó con el rompimiento de un florero en la casa de Llorente, en la fría Santa Fe de Bogotá, el 20 de julio de 1810.

“¡Abajo los impuestos contra las chicherías! ” Así, con este grito clamoroso que rápidamente hacían eco en otros borrachos y en otros lugares de la geografía nacional, se alzaron valientes y cobardes, pero eso sí, todos con mucha chicha, guarapo o tapetusa bullendo en sus cabezas. ¿Por qué carajos la corona española tenía que beneficiarse del consumo de la chicha y el aguardiente que destilaban y formaba parte nuestro pueblo? ¡Viva la chicha y el aguardiente, carajo!

El pueblo no podía soportar que lo dejaran sin su veneno. Los altos impuestos a las chicherías dieron pie a las manifestaciones de protesta de indios, zambos, negros y mulatos que arengando y levantando sus tazas repletas del líquido embrutecedor, daban rienda suelta a sus iras, exhibiendo amenazantes, palustres, cuchillos y machetes, reclamando por algo que les era tan suyo.

Así, comenzó a forjarse la rebelión contra la tiranía española que se fue agudizando cada vez más y peor, en la medida en que las gentes acudían y se emborrachaban en aquellas chicherías, donde se maldecía al estado alcabalero, y embrutecidos por los efectos del licor, enardecidos sacaban a relucir sus iras y resentimientos contra el régimen que no los dejaba envenenarse en paz.

Puede resultar difícil y hasta loco de entender para muchos historiadores que destacan la valentía y el heroísmo de nuestros patriotas, pero sin la participación ebria o borracha de los sectores populares que, levantando sus totumadas de chicha o de guarapo, clamaban más por la liberación de los impuestos al trago, que por la emancipación de la corona española.

Lo que celebramos hoy 20 de julio, ciertamente es la liberación del yugo español, pero no de las cadenas del alcohol, ya que, para nuestros ancestros “patirrajados” poco importaba la opresión española si podían disponer de toda su adorada chicha, guarapo o anisado, bebidas espirituosas con la cuales se embriagaban y podían sentirse, aunque fuera por algunos momentos y, artificialmente, que eran hombres libres.

¡Que viva el Rey de España!… Que viva, pero si nos deja beber y emborracharnos tranquilamente. O.M.M.

info@vigueriasculturales.com

También te puede interesar