A propósito de las elecciones venideras

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Ha llegado el momento de conocer de los aspirantes a obtener el favor popular qué soluciones plantean para afrontar la violencia intrafamiliar en sus respectivas jurisdicciones, como fenómeno originario de la descomposición social, que se propone para frenar la deserción escolar infantil, la prostitución juvenil, como mitigar el desempleo y la miseria vivida como una fatalidad natural.

No basta llenar las avenidas de pasacalles con vistosas y costosas propagandas, con poses de academicismo, redes sociales, con bodegas al servicio de la causa, consignando en letras de molde, la eficacia, cuando ronda en el pasado laboral un sin número de investigaciones disciplinarias, por el irregular manejo de una cualquiera entidad estatal, con pobres resultados en la gestión misional, contractual o presupuestal.

Pedirle al sufragante que no regale su voto, que lo canalice a través de voceros auténticos y comprometidos con la comunidad a la que representan, y entiendan que el manejo público se constituye en vaso sagrado que debe ser respetado, ajeno a ultrajes y tropelías administrativas.

Un llamado a la clase política para que dejen de lado la permanente preocupación de cómo conseguir unos votos, planteando coaliciones que les arroje positivos resultados electorales, aunque sea con los adversarios del ayer, de moda en el presente, sin soportes programáticos, siendo conscientes que hay que luchar por lo social, que los dineros del erario que son los dineros de los impuestos, sean irrigados en mejorar las condiciones de vida de la región que representan.

ADENDA UNO: Una sugerencia para quienes lleguen al gobierno, el ejercicio de la administración pública debe realizarse con la mayor ponderación, ecuanimidad, en la búsqueda de los objetivos colectivos.

No será positivo ejercer el poder con criterio partidista, con revanchismo, con diatribas, ofensas, improperios, como se vive en el presente, porque la que sufre es la administración, los asociados, generando una pérdida de confianza en la débil democracia que nos queda y en sus partidos.

En el derecho público administrativo, estas conductas se conocen con el nombre jurídico de la “deviación de poder” figura jurídica pocas veces aplicada por la jurisdicción competente.

ADENDA DOS: El momento político actual, con la polarización tan aguda que se palma en el ambiente político electoral, valdría la pena aplicar la máxima Ne quid Nems: Huyamos de los extremos, principio a seguir en la actual coyuntura donde la sociedad civil debe desempeñar un papel preponderante, entendiéndola como el lugar donde surgen y se desarrollan los conflictos económicos, sociales, ideológicos, religiosos, que las instituciones estatales tienen la misión de resolver, previniéndolos, mediándolos, y de allí que se afirme que una de las maneras más frecuentes de definir a los partidos políticos es la de mostrar que ellos cumplen la función de seleccionar, con criterios de trasparencia, cuando de escoger sus voceros populares se trate, haciéndolo con seriedad, distinguiendo a sus mejores hombres, que trasmitan credibilidad y confianza pública, aplicando la sanción social, para aquellos que defraudaron la voluntad popular, pisoteando la dignidad parlamentaria.

Observación final: Mientras se discute una reforma tributaria para gravar con impuestos a la clase media, el derroche, el despilfarro, el abuso de los dineros públicos en el inmueble que sirve de sede a la embajada de nuestro país en Arabia, demuestra la manera olímpica como se conduce una nación, sin considerar los escándalos donde se comprometen dineros del erario por altos funcionarios oficiales, donde la Procuraduría y la justicia pareciera miraran para otro lado, con un presidente viajero, siendo su hobby favorito, donde exhibe su peculiar vestimenta ignorando los protocolos oficiales como jefe de estado. Ver para creer.

Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado

info@vigueriasculturales.com

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