Las estrategias del populismo que tanto gustan a los gobiernos y a cierta clase política, bien para mejorar la imagen o ganar elecciones ojalá estén ausentes en este final del certamen electoral, donde a última hora aparecen candidatos que pregonan una especie de dorado, donde todo se promete u ofrecen dádivas, obras físicas, empleo, vivienda, a cambio de un apoyo electoral, masa votante que empieza a asumir conciencia de la importancia del sufragio para el desarrollo de las comunidades y la esperanza para un mejor vivir.
El pecado del político populista no es otro que el pretender arrastrar a sus adherentes con un discurso promesero, de fraude y de falsos guías ideológicos, que más temprano que tarde son descubiertos, donde solo pierde la comunidad, que ante la frustración decide optar por el abstencionismo, fenómeno que elección tras elección se acrecienta en detrimento del concepto de democracia.
Ahora bien, importante diferenciar entre el político populista y el popular, en materia política. ¿Qué significado tiene el término populismo? no es más que un fenómeno social y de masas que busca soluciones sociales y política en donde el pueblo es el referente de los cambios institucionales, corriéndose el riesgo de no darse una orientación seria e ideológica de caer en el clientelismo y paternalismo, las promesas de proyectos y programas difíciles de cumplir y lo más grave, el surgimiento del poder personalizado, con ejemplos a la vuelta de esquina. (El tren eléctrico entre Buenaventura y Barranquilla, la creación de centenares de universidades a lo largo y ancho de país, la condonación masiva de deudas del icetex, paz total y seguridad, austeridad fiscal, entre otras).
Esperamos confiados no caer en la tentación de esos discursos engañosos que no hacen más que profundizar la crisis social y el decaimiento político por el que se atraviesa.

ADENDA UNO. A propósito del próximo cambio de gobierno, la nación requiere de un jefe de estado que entienda que no es elegido para negociar sobre el cumplimiento de la constitución y las leyes, ni para rendirse ante el motín, ni para entregar la soberanía nacional, sino para trazarle al país un rumbo que fortalezca la poca democracia que nos queda, un adalid de una política seria, coherente, y sana, edificada sobre principios éticos y para hacerse respetar y obedecer, no por vanidad ni prepotencia, sino porque es el responsable de aplicar la fuerza combinada con el derecho y la justicia.
Razón le asistía al filósofo francés Blaise Pascal cuando sentenciaba: “la justicia sin la fuerza es irrisoria, la fuerza sin la justicia, es tiránica“.
ADENDA DOS. Que el Estado, sus fuerzas militares y de policía, sean restablecidas en su papel de guardianes del orden, (hoy por hoy desamparados por un gobierno indolente y permisivo con la delincuencia) para que actúen de manera severa, para devolverle la seguridad a la ciudadanía venida a menos, la ola de violencia urbana se acrecienta, las pandillas de barrio, el boleteo, el microtráfico, se viene tomando vastos sectores de la población, creando zozobra, pánico sin que se demuestre la acción estatal como es su obligación legal.
ADENDA TRES. Que hacer para que en este debate electoral se ventile con seriedad el tema, JUSTICIA, relegado a un plano secundario, mientras la impunidad hace de las suyas, con el vencimiento de términos, la morosidad campea en los despachos judiciales, la congestión aumenta semana tras semana, impidiendo la aplicación de una justicia, eficaz, eficiente, pronta y cumplida, donde el damnificado es el usuario, por la dificultad de acceder a la misma.
No más diagnósticos, seminarios, donde se navega en un mar de ideas, con un centímetro de profundidad.
ANOTACIÓN FINAL. La verdadera encuesta es la que resulta al final de la votación el 31 de mayo a las 6 p.m., lo demás es especulación y desgaste emocional.
Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado
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