¿Cómo no tratar temas de actualidad, sin fatigar al amable lector? Cuando se quiere disfrazar ante la sociedad sana del país unas conductas proclives como si fueran de poca monta, funcionarios del más alto nivel cercanos al círculo presidencial, denunciados, investigados, algunos con medida carcelaria, otros prófugos con la ayuda oficial, implicados en actividades ilícitas, defraudadores del fisco, receptores de coimas, acuden al sofisma distractor de ser perseguidos políticos, desnaturalizando este concepto tratando de justificar que la acción de la justicia ordinaria está sustentada en una persecución ideológica.
Lo que se pretende es vender la errónea tesis de ser víctimas por sus ideas politicas, perseguidos por sus contradictores, cuando la realidad es otra, no son más que unos abusadores del presupuesto nacional, y de los entes territoriales, personajes que se roban los dineros destinados para las obras públicas, para la salud, la educación, la seguridad social, para el sostenimiento de los hospitales públicos, la mayoría de ellos cerrados, o para los programas de alimentación escolar.
La real verdad, son perseguidos por la justicia, por ser delincuentes comunes, ladrones de cuello blanco, corruptos que se camuflan en movimientos políticos, agazapados en la administración pública o cuerpos colegiados, a quienes les debe caer el peso de la ley, aplicada con rigurosidad, debiendo ser esa la misión de la Fiscalía General de la Nación, que le permita recuperar la confianza perdida, por su inacción en casos de relevancia nacional.
Perseguidos políticos, Mandela, activista contra el Apartheid, liderando las politicas anticolonialistas en Sudáfrica, condenado a 27 años de prisión en el famoso proceso de Rivonia, Haya de la Torre que vivió durante cinco años en la embajada de Colombia, en Lima, Alan García, perseguido por Fujimori, quien por varios años vivió en Colombia laborando como comentarista internacional de una cadena radial.
Así las cosas, no puede confundirse la noción de perseguido político por razón de sus ideas y acosados por un régimen, con aquellos que atracan el erario, abusando de sus funciones en beneficio personal o de sus áulicos de turno, que los tenemos incrustados en la estructura estatal.

ADENDA UNO. El daño que estos fenómenos de corrupción le ocasiona a la sociedad es inmenso, por cuanto atenta contra la salud moral y económica de cualquier nación, y cuando opera en el campo judicial con fallos laxos beneficiando a estos asaltadores, se genera una incredulidad ciudadana que observa perpleja como unos pocos abusan del estado amparados con apoyos al más alto nivel, sostenidos burocráticamente a pesar de estar cuestionados, como si tuvieran un fuero especial para delinquir.
ADENDA DOS. Se anuncia la vinculación penal de dos ex ministros del gobierno del “cambio” por ser los cerebros de la compra de varios congresistas en busca de apoyo legislativo, quienes deberán responder por esas ilícitas estratagemas, que demuestra que lo que se prometió en liderazgo moral y ético no fue más que un slogan de campaña.
Que mala suerte la del país con estos falsos dirigentes, que sirva de ejemplo a los votantes en la elecciones venideras, donde aparecen ciertos personajes con hojas de vida de dudoso cuño, auténticos saltimbanques, acróbatas de la política.
Por: J. Ferney Paz Q – Exmagistrado
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