Por: José Ferney Paz Quintero – Exmagistrado
Reconocer que en estos años se ha desdibujado la confianza en lo público y en sus gobernantes empezando por la cúpula, donde se percibió la ausencia de una política de estado coherente en materia de seguridad pública, voces dispersas en materia de reformas, hasta el punto de radicarse una a escasos días de finalizar el gobierno, la premura para contrataciones de ultima hora sin los debidos estudios técnicos , la cascada de nombramientos en materia de Notarias, que nos hace recordar etapas del pretérito, con fallos judiciales en contra de altos funcionarios del gobierno de la época.
Esperamos que el gobierno que se inicia el 7 de agosto a las 3 pm , ejerza una eficiente gobernanza , que equivale a una gobernabilidad con estabilidad política, sin acudir a las prebendas burocráticas, ni contractuales.
Ahora bien, necesario reconocer la grave situación social por la que se atraviesa, un legado que se debe superar, sin caer en el campo de gobernar con espejo retrovisor , cuando el panorámico es mucho más amplio con mejores resultados
Otro tema que se espera sea respetado es la de reconocer que en nuestra estructura institucional existe la separación de poderes, con una relación armónica entre los mismos, sin injerencias indebidas por parte del ejecutivo, separación que no debe convertirse en un obstáculo para la acción eficaz.
De igual manera un llamado a la clase política, actual , como futura, para que asuman como propios los principios y fundamentos de la labor de un verdadero político como voceros sociales, para que proyecten credibilidad, venida a menos por los frecuentes escándalos, gobierno tras gobierno, coherentes en sus posiciones, honrando las promesas de campaña, consultando la justicia y el bien común, porque así lo establece la constitución.
ADENDA UNO. Se ha sostenido que el poder es para administrar, para dirigir con altura política y social, sin egocentrismo, por cuanto la institucionalidad se construye en silencio, respetando los demás órganos del estado, Congreso con la expedición de las leyes, acatando las Cortes, sus fallos , sin acudir al insulto, en buen romance menos micrófono, más actividad gubernamental, menos ego, más estado, menos show, más conducción de estado .
El pais requiere de buenos y serios gobernantes, NO de influencers.
ADENDA DOS. Al final de un gobierno la ciudadanía no va recordar el mejor trino, la mejor entrevista, el mayor insulto, recordará si durante esos cuatro años tuvo trabajo , salud, educación para sus hijos, seguridad social, buenas vías para su movilización y ante todo un orden público que genere tranquilidad social.
ADENDA TRES. Otro golpe al manejo ligero del mandato que termina: la nulidad del nombramiento del entonces canciller Murillo por la sección quinta del Consejo de Estado, por ejercer el cargo estando inhabilitado , por existir un fallo condenatorio en su contra cuando se desempeñó como gobernador del Chocó.
Ojalá regrese la meritocracia en el nuevo gobierno, vapuleada por esta desteñida administración , que abusando de sus facultades otorga la máxima condecoración del Estado al histérico ministro de Salud, que se destacó por su pésima gestión en esa área.
