Por: José Ferney Paz Quintero – Ex magistrado
El panorama político actual, no solo en Colombia, sino en todo el hemisferio nos revela una crisis en los partidos, como resultado de los liderazgos de corte autoritario, sin programas claros y nula estructura ideológica que los respalden, nos lleva a pensar que estamos a las puertas de gobiernos absorbentes, con alto porcentaje de populismo.
El actual proceso electoral evidencia lo anotado, donde los partidos tradicionales aparecen desdibujados frente a unas campañas sin ninguna plataforma ideológica que sustente lo que se propone, dedicadas al insulto, como a las amenazas judiciales, partidos que pareciera han dejado de ser los canalizadores de la opinión pública, generando un panorama preocupante, que afecta la democracia representativa, surgiendo la desconfianza ciudadana, en lo juridico, en las leyes, en su sistema judicial, en la autoridad misma, dando origen a una crisis de legitimidad en lo politico, electoral, lo administrativo y lo jurisdiccional.
La pregunta que nos formulamos es simple, ¿ será que los partidos a través de sus voceros no están cumpliendo lo prometido en las campañas , muchas de ellas diluidas con actuaciones en contravía a los intereses que dicen representar y defender?
Reconocer que esa pérdida de confianza en los partidos, no solo se viene dando en nuestro pais, afecta a la mayoria de las naciones, por cuanto han olvidado sus principios rectores, las alianzas con el contradictor del ayer, el silencio cómplice con militantes venales, más dedicados a ganar elecciones, al manejo de la contratación oficial,con una
mínima atención a las necesidades colectivas.
Como civilistas que somos, abrigamos la esperanza que el futuro de los partidos depende de ellos mismos, regresando por los fueros de sus principios ideológicos, dignificando los cargos de representación popular, si en verdad desean seguir siendo voceros de la opinión que les garantice la masiva concurrencia a las urnas en las contiendas futuras.
No todo esta perdido ni disuelto, a tiempo para una sana reflexión sobre la suerte de estas organizaciones políticas, que constituyen la base de la democracia.
ADENDA UNO. La opinión pública se quedó esperando los debates de quienes aspiran dirigir el pais, campañas màs dedicadas a la confrontación, a las acusaciones de los bandos, que a la divulgación de los futuros programas de gobierno, con un ingrediente más, la indebida utilización de la tutela, abusándose de este derecho de amparo, con una utilización desproporcionada, con unos pronunciamientos irrazonables, por parte del juez constitucional de instancia, actuación corregida por el superior.
El uso masivo y desmedido de esta figura constitucional ha desvirtuado su naturaleza subsidiaria, convirtiéndola en una de las principales causas de congestión judicial, debiltando la coherencia y sostenibilidad del sistema jurisdiccional colombiano.
ADENDA DOS. La supuesta suspensión del activista electoral a pesar de ser el jefe de estado, resultó ser una telenovela, no con un final feliz para su promotora, una representante del Valle, ex pareja de un polémico dirigente caracterizado no por su coherencia politica, sino por sus vaivemes partidistas
Si lo que se pretendia era impedirle al inquilino presidencial abstenerse de hacer politica partidista en este final de campaña, sobraba esa parodia, por cuanto su activismo lo viene haciendo dia y noche, cuando no en la plaza pública, actuaciones que al parecer, en lugar de fortalecer la aspiración presidencial de su pupilo heredero, la tiene al borde del fracaso electoral.
A escasas horas de definir la democracia futura del estado colombiano.
Esta columna reaparecerá Dios mediante el martes 7 de julio.
